⥈ ENSAYOS SOBRE LA IMPERMANENCIA

Ensayos sobre la La manipulación de la fotografía se convierte en mutación de la imagen. Lo que no es lo que se ve. 

El “revelado” ya no pretende fijar sino desestabilizar; no consolida la imagen, sino que la expone nuevamente a la transformación. El agua y tintas actúan como agente ambiguo: pueden fijar recuerdos, pero también desvanecerlos. La tinta invade como una memoria desplazada que reescribe la superficie.

Lo que se desvanece, se conserva, se pierde, se transforma.

El desprendimiento de las tintas del papel fotográfico —esas capas que se diluyen, se corren y sedimentan— hace visible la materialidad de la imagen. La fotografía deja de ser ventana para convertirse en objeto: emulsión, pigmento, soporte y gesto. La memoria del color desplazado habita el recuerdo como vibración residual. Fracciones del tiempo quedan suspendidas en manchas, en veladuras, en sedimentaciones. Memorias que borramos. Otras que atesoramos en el inconsciente.

El acto de borrar, colorear, tapar no aparece aquí como destrucción sino como procedimiento plástico. ¿Dónde se crea el límite? ¿En la plasticidad? ¿En lo permeable? La impermanencia deja de ser amenaza para convertirse en estructura. Lo opuesto habita detrás de lo que parece estable.

Encerrar algunas de estas imágenes en frascos sugiere el deseo de preservar partes de los recuerdos, VER. Sin embargo, dentro del vidrio también ocurre el deterioro: el tiempo continúa actuando. Proteger es aislar. Y aislar es permitir que el recuerdo mute en su propio encierro. La obra habita esa paradoja: entre la contención y la disolución, entre el archivo y la deriva.

Podría nombrarse de muchas maneras: memoria en suspensión, revelado en deriva, sedimentos del tiempo. Es una imagen en desplazamiento, un proceso de borradura donde el color persiste como resto y la materia recuerda lo que la forma ya no puede sostener. Aquí el tiempo no se fija: se decanta. La fotografía no representa: muta.

Ensayos sobre la Impermanencia no busca responder qué es el tiempo, que es la memoria, sino habitar su inestabilidad. Allí donde la imagen se deshace, aparece otra forma de permanencia: la del rastro.

Esta serie propone un gesto íntimo y a la vez experimental: sumergir la imagen fotográfica en agua y tintas para someterla a un nuevo proceso experimental y el azar, a la disolución y a la deriva. Las fotografías, encapsuladas en frascos de vidrio como si fueran reliquias, se convierten en cuerpos vulnerables donde la memoria se tensiona entre conservación y pérdida.

La transformación del tiempo atraviesa cada pieza. No como una línea estable, sino como una circunstancia incierta, una fracción aleatoria que se manifiesta en la materia. ¿Qué es realmente el tiempo, la memoria? ¿Una lógica? ¿Una exploración? ¿Un gesto? Aquí no se mide: se altera. Se manipula. Se expone a su propia mutación. Noviembre 2025.









  






























































  



  





  
























 

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